Skip to Content

La mujer maya y el cambio

Antropóloga Mary Lindsay Elmendorf

Antropóloga Mary Lindsay Elmendorf

Ha llegado a nosotros un interesante libro: “La mujer maya y el cambio”, de la antropóloga Mary Lindsay Elmendorf, una edición gratuita de la Secretaría de Educación Pública.

Después de hacer un análisis sobre el origen de nuestro pueblo y sus condiciones actuales, se refiere a la mujer maya describiendo costumbres y tradiciones con un sentido de apreciación, cuya información complementará los conocimientos que tenemos sobre nuestro medio.

Mary Lindsay escogió para su estudio una comunidad rural, Chankom, cerca de Chichén Itzá. Eligió ese lugar porque se había estudiado con profundidad, teniendo oportunidad de hacer una investigación sobre el papel de las mujeres tal como ellas mismas se ven y sienten el mundo que las rodean.

Asimismo, quería averiguar si la vida en una sociedad contemporánea tradicional tiene forzosamente que empobrecerse por el progreso. En 1805 construyeron en ese lugar cinco casas de enramada, alrededor del cenote; los venados venían a tomar agua en él, había ciruelas y otros árboles frutales. El pueblo se encuentra ubicado entre las plantaciones de henequén y la selva tropical donde los mayas por generaciones han vivido del cultivo del maíz.

En 1847 Chankom fue deshabitado por la Guerra de Castas, luego se volvió a poblar. Cuando Carrillo Puerto fue gobernador del Estado ese pueblo decidió liberarse de otros, quería su iglesia y su escuela, y la obtuvo, tenía 100 habitantes.

En 1926 fue el primer pueblo de la región que tuvo ejido. En Chankom todos son propietarios de sus casas, su solar, sus tierras de propiedad privada y tierras comunales. La mayoría de las familias procede de los pueblos cercanos, gente que ha querido empezar una nueva vida. El trabajo constituye una religión para el pueblo, los que no ayudaban tuvieron que marcharse a otros lugares. En 1954 llegó la misión cultural; con ayuda de los vecinos construyeron un pequeño teatro y también dos iglesias, una protestante y una católica. En la misión cultural aprendieron música. En Chankom existe un sacbé, que es un camino de piedra de cinco metros de ancho que corta la selva alrededor de 90 metros, desde Cobá, al este de Yaxuná.

En 1970, según la autora, tenía 550 habitantes, unas 100 familias. Los pobladores de Chankom trazaron hace años su primer camino en línea recta a través de la selva, hicieron una torre de cinco metros de alto para ver la torre de Chichén Itzá; la gente le llamaba “el camino de la luz”.

Una noche fue invitada para asistir a ver “Loh Casa”, ceremonia que se hace en el pueblo antes de ocupar una casa nueva. Consiste en la bendición de la casa y en sacar a los malos espíritus y aires que pudiera contener. Al llegar al jacal pudo darse cuenta de que los postes de la esquina de la casa se cruzan y de ellos cuelgan calabazas con zacá (comida) para los espíritus buenos y malos. En medio del cuarto había una mesita que hacía de altar. Las muchachas jóvenes se acercaron al fuego, donde las mujeres estaban haciendo tortillas, unas especiales, pequeñitas. Ya habían hecho las ofrendas de las gallinas, las habían sacrificado y las estaban cocinando.

Los servicios religiosos los hacía el curandero o brujo. Los hombres fumaban cigarrillos y echaban el humo en el cuarto para ahuyentar los malos aires, se podían escuchar el ritmo de los cantos, la combinación de palabras en maya y en castellano, los santos católicos y los dioses mayas, le pareció fascinante a la autora, hubiera deseado tener una grabadora para grabar el ritmo de los cantos, semejantes a los de la misa católica. Doña Luz le proporcionó a Mary Lindsay información sobre innumerables cosas cotidianas: animales, alimentos y medicinas, costumbres de las mujeres, las milpas y en especial el pasado maya de Chankom.

Luz le confesó que seguía adorando al sol por las mañanas temprano y al crepúsculo.

Mary Lindsay se adaptó a la vida de Chankom, se levantaba antes de que saliera el sol y al atardecer charlaba con las familias, pacíficamente sentadas en sus hamacas.

Debemos tener presente que Mary Lindsay, con sus investigaciones, tuvo la fortuna de hacer valiosas aportaciones al pasado histórico de Chankom.- Mérida, Yucatán.

Armando Gonza

—–

*) Ex supervisor de la SEP en Yucatán

Fuente: Diario de Yucatan

Sin respuestas para “La mujer maya y el cambio” Deje un comentario ›

Deje una Respuesta

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Business Listing